Relajación muscular sin presión fuerte
El calor abre la fibra donde otros masajes necesitan apretar. Ideal si quieres resultado terapéutico pero la presión intensa te resulta desagradable.


Piedras de basalto pulidas y calentadas se colocan sobre los puntos clave del cuerpo y se deslizan con aceite. El calor hace el trabajo que en otros masajes hace la presión: la fibra rígida cede sola. Es la opción para quien necesita soltar músculo pero no tolera que le aprieten.
El basalto es roca volcánica: retiene el calor mucho más tiempo que cualquier otra piedra.
El uso terapéutico de piedras calientes está documentado en China hace más de dos mil años y en tradiciones nativas americanas y hawaianas. La versión moderna que se practica hoy en spa se formalizó en Estados Unidos en los años 90.
La elección del basalto no es estética. Es una roca de origen volcánico, densa y rica en hierro, capaz de mantener la temperatura durante toda la sesión. El calor penetra hasta unos tres centímetros en el tejido, lo suficiente para alcanzar musculatura que de otro modo requeriría presión intensa.
El calor abre la fibra donde otros masajes necesitan apretar. Ideal si quieres resultado terapéutico pero la presión intensa te resulta desagradable.
Es el masaje más reservado en invierno. Esa sensación de estar agarrotado por el frío desaparece durante la sesión y no vuelve en horas.
El calor dilata los vasos superficiales, lo que aumenta el riego en la zona y ayuda a que el tejido se recupere.
El calor sostenido baja el estado de alerta igual que un baño caliente, pero con trabajo muscular añadido.
El calor está contraindicado en varias condiciones circulatorias y cuando la sensibilidad térmica está reducida, porque no notarías un exceso de temperatura. Si tienes alguna de estas condiciones, dínoslo al reservar.
Precio por persona. Sesión individual en cabina privada.
No. Se calientan en agua a temperatura controlada y la terapeuta las comprueba siempre sobre su propio antebrazo antes de apoyarlas. Si en algún momento notas demasiado calor, dilo: se retira la piedra al instante. Nunca aguantes por educación.
Es un masaje completo. Algunas piedras se colocan estáticas sobre puntos concretos, pero la mayor parte de la sesión la terapeuta trabaja deslizando las piedras con aceite, y también con las manos. Las piedras sustituyen la presión, no el masaje.
Sí, y es una buena opción si la contractura es antigua o si el descontracturante te resulta demasiado intenso. El calor prepara el tejido y permite trabajar zonas que en frío estarían muy defendidas. Para un nudo muy localizado, el descontracturante sigue siendo más directo.
60 minutos (80€) como mínimo: las piedras necesitan tiempo para que el calor penetre y en 30 minutos apenas da tiempo a calentar la zona. 90 minutos (110€) es la opción más completa.
El calor es local, no ambiental: se concentra donde se apoya la piedra. La mayoría lo describe como muy agradable, incluso en verano. Si tiendes a acalorarte, dilo y se ajusta el ritmo y el número de piedras.
Consúltalo antes. El calor produce vasodilatación y puede afectar a la tensión arterial. Si la tienes controlada con medicación y tu médico no ve inconveniente, normalmente no hay problema, pero preferimos saberlo de antemano.